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En la noche del martes 9 de junio, el presidente del Concejo Deliberante de Campo Viera, Juan Maidana, retuvo la conducción del cuerpo legislativo durante una sesión especial solicitada por los concejales Oscar Castillo, Ramona Marecos y Daniela Lima, quienes pretendían un cambio de autoridades.

La iniciativa no prosperó. Maidana obtuvo el acompañamiento de los concejales Julio Lewtak, Mary Ortt y Mainkowski, asegurando así su continuidad al frente del Legislativo local.

Lo que se presentaba como una avanzada política contra el actual presidente del Concejo terminó fortaleciendo su posición. El intento de desplazarlo se produjo luego de las diferencias generadas durante el análisis del balance municipal 2025, oportunidad en la que Maidana hizo públicas observaciones sobre algunos ítems del gasto y acompañó la elevación de un informe al Tribunal de Cuentas de la Provincia, decisión que contó con el respaldo de la mayoría del cuerpo.

Sin estrategia.

En política, los números se construyen antes de las sesiones. El pedido impulsado por Castillo, Marecos y Lima llegó al recinto sin demostrar que existiera el consenso necesario para concretar el cambio. Incluso, el principal argumento expuesto por Castillo, que planteó la posibilidad de que una mujer presidiera el Concejo Deliberante, no alcanzó para convencer a otros ediles.

El resultado dejó una lectura política inevitable. Cuando se impulsa una movida institucional de estas características, el diálogo y la construcción de acuerdos suelen ser pasos previos indispensables. En este caso, la estrategia no logró sumar voluntades y terminó dejando expuesta la debilidad del planteo.

La sesión también abrió interrogantes dentro de la interna renovadora local. El sector integrado por Marecos, Castillo y Lima responde políticamente al intendente Germán Burger, en un contexto donde las miradas ya empiezan a proyectarse hacia el escenario electoral de 2027, con sectores que imaginan continuidades y otros que aspiran a ocupar el sillón municipal.

El resultado de la sesión deja dos posibles lecturas políticas. Si la iniciativa fue consensuada con el jefe comunal, la estrategia falló y terminó fortaleciendo a Maidana. Si, por el contrario, la movida fue impulsada sin un acuerdo político más amplio, el episodio también obliga a revisar alineamientos y liderazgos dentro del oficialismo local.

Lo concreto es que la sesión especial dejó un ganador claro en términos políticos. Juan Maidana conservó la presidencia del Concejo Deliberante y salió fortalecido de un intento de desplazamiento que no encontró los votos necesarios, mientras que quienes promovieron el cambio terminaron exponiendo una jugada que, más allá de las intenciones, pareció carecer de la estrategia política suficiente para alcanzar su objetivo.

Autor: admin